sábado, 19 de agosto de 2017

Memes literarios

Los alumnos de 4to 6 del Liceo nro 65, crearon Memes a partir de textos vistos en clase.

Lírica latinoamericana

Los alumnos de Sexto año de la orientación Arte y expresión,presentaron la unidad correspondiente a Lírica latinoamericana.
El texto que sirvió como punto de partida fue 1964 de Jorge Luis Borges.
Para marcar el concepto de ruptura,crearon dos murales: Neoplasticismo y Action painting

domingo, 28 de mayo de 2017

CUARTO AÑO. "Gerineldo y la infanta"

La propuesta de trabajo plantea la realización de un vídeo basado en el Romance "Gerineldo y la infanta" (Romancero español)
Supone la lectura del romance con escenas dibujadas por los alumnos a las que deben agregar ambientación sonora, dependiendo de las circunstancias que el texto va mostrando.
Cada integrante del equipo debe tener un rol definido (dibujante, voces de los personajes y narrador, banda sonora, editor, director)
Además de los créditos y registro del backstage, tienen que entregar un documento con el  registro de los encuentros que se llevaron a cabo para la organización del proyecto.
Aquí les dejamos algunos de los trabajos. Son alumnos de Primer año de Bachillerato del Instituto Arnold Gesell y del Liceo nro. 65.






viernes, 28 de abril de 2017

Salida didáctica Museo Ralli y Fundación Pablo Atchugarry

La salida didáctica a estos espacios se propone para los Quintos años de todas las orientaciones y los Sextos Artístico y Arquitectura del Instituto Arnold Gesell.
Entendemos que el Arte ofrece un lugar para todos y que; como fenómeno cultural y de expresión; no "reconoce" orientaciones.
Desde un enfoque multidisciplinar; nuestros alumnos recorrieron los espacios libremente; organizaron su recorrido e iban resolviendo las propuestas de trabajo planteadas por los docentes que participaron.
Las asignaturas fueron: Literatura; Filosofía; Historia del Arte; Dibujo; Biología y Geografía.

domingo, 12 de marzo de 2017

Del Racionalismo al Sturm und drang (Sexto año T.C)

MATERIAL DE TRABAJO PARA SEXTO AÑO. LITERATURA.

INTRODUCCIÓN. Del Racionalismo al Sturm Und Drang.

Texto a trabajar: “Cándido” (Voltaire). Capítulo I.

Contextualización: Acercamiento al Barroco.
Siglo XVIII. La Ilustración y sus características.
El “Sturm Und Drang”. Características.


El Barroco.(Siglo XVII)

El Barroco es un movimiento cultural, un estilo artístico desarrollado entre el Siglo XVII y mediados del siglo XVIII, alcanzando diversas manifestaciones artísticas como la arquitectura, la pintura, la música y la literatura. En todos los casos tales manifestaciones comparten la ornamentación excesiva, como nota fundamental
El siglo XVII fue extraordinariamente turbulento en toda Europa; hubo guerras, enfermedades, malas cosechas, hambre, calamidades diversas. Es el período llamado “Barroco”. No se produce una ruptura con el Renacimiento, sino una continuidad y evolución. Es en general visto como confuso, caprichoso y falto de reglas. Hay una actitud de angustia y decepción, por oposición a la euforia renacentista. La conciencia de fugacidad de lo terreno está en la idea barroca por excelencia: el desengaño. El mundo aparece como caos, desorden y confusión. La vida está presidida por la idea de la muerte, vivir es sólo un breve tránsito entre la cuna y la sepultura. El tiempo lo destruye todo, la realidad es simple ilusión y apariencia.
Entre sus características generales podemos señalar:
Frente al equilibrio del Renacimiento, el Barroco se caracteriza por el dinamismo (movimiento). Se imponen las líneas curvas, el desequilibrio, y se busca la ilusión óptica y el engaño. En cuanto a la luz, se le da efecto para provocar al espectador y se forman contrastes (los “claroscuros”)
El arte barroco jugó un papel importante en los conflictos religiosos de este periodo. Frente a la tendencia protestante a construir los edificios para el culto de una manera sobria y sin decoración, la iglesia católica usó para sus fines litúrgicos las características del arte barroco.
El papado reaccionó contra la división que provocó la reforma iniciada por Lutero generando el movimiento que se conoció como la Contrarreforma. La arquitectura, la escultura y la pintura fueron utilizadas para el prestigio de la autoridad papal e ilustrar las verdades de la fe. En este sentido se puede afirmar que el Barroco es la expresión estética de la Contrarreforma.
La monarquía utilizó la magnificencia de este arte para poder hacer propagandas que la beneficiasen.


LA ILUSTRACIÓN O “EL SIGLO DE LAS LUCES” (Siglo XVIII)
El siglo XVIII también es conocido como la Ilustración, el Siglo de las Luces o el Siglo Filosófico. Se busca el saber en distintas disciplinas (ciencias naturales, historia, derecho, etc.) utilizando como instrumento la
razón, con base en hechos reales, concretos. Veamos algunas de sus principales características.
RACIONALISMO:
El vocablo más utilizado en el siglo XVIII en literatura, filosofía y ciencia es “RACIONAL”.Los intelectuales de este siglo dieron a su época el nombre de “Siglo de las luces” refiriéndose a las luces de la lógica, de la inteligencia, que debía iluminarlo todo.
Sólo es real lo que puede ser entendido por la razón. Aquello que no sea racional debe ser rechazado por falso e inútil.
Este racionalismo llevó a la lucha contra supersticiones. En el campo de la religión la postura racionalista hizo que apareciera el Deísmo. La mayor parte de los ilustrados son deístas que afirman la existencia de un Dios creador y justo, pero consideran que el hombre no puede entrar en contacto con la divinidad y, por lo tanto,no sabe nada de ella.
BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD.
Se considera que la Naturaleza ha creado al hombre para que sea feliz. Pero de acuerdo con la mentalidad burguesa, esta felicidad, para que sea auténtica, debe basarse en la propiedad privada, la libertad y la igualdad. (Igualdad ante la ley).
CREENCIA EN LA BONDAD NATURAL DEL HOMBRE.
Los filósofos de la Ilustración piensan que el hombre es bueno por naturaleza.OPTIMISMO
Se cree en el progreso indefinido de la Humanidad. El intelectual era visto como el conductor espiritual de los pueblos.
LA ENCICLOPEDIA
El “Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios” (o Enciclopedia) fue una obra del siglo XVIII que intentó abarcar todos los aspectos del saber humano de la época. El plan y la dirección general estaban en manos de Diderot, y en ella colaboraron los más grandes pensadores del siglo, entre ellos Voltaire. Sus objetivos eran transmitir conocimientos y a la vez cambiar la manera habitual de pensar de las personas. Tuvo gran influencia en la Revolución Francesa.
LAICISMO.
La Ilustración es la primera cultura laica de la historia de Europa; cultura al margen del cristianismo, y en algunos aspectos anticristiana. Esto tiene su explicación en cierto rechazo por parte dela Iglesia, de la forma de vida burguesa.
La burguesía constituye una clase que, desde su aparición, vive del comercio, del préstamo con interés y del lucro. Todavía en el siglo XVIII nos encontramos con teólogos que consideraban al préstamo con interés como usura; con moralistas que seguían hablando de ganancias ilícitas y, con sacerdotes que predicaban que era más fácil salvarse a un hombre dedicado al ocio, que no al comerciante.
Las virtudes cristianas son transformadas en virtudes laicas; los ilustrados nunca hablan de caridad (amor al prójimo por amor a Dios), sino que emplean la palabra filantropía (amor al hombre por el hombre mismo). El carácter no religioso de la Ilustración se nota también en las lecturas de la época: en el siglo XVII los libros que más se editaban eran las vidas de santos y las obras de piedad; en cambio en el siglo XVIII las obras más editadas son de filosofía, ciencias naturales y apenas libros religiosos.
CRÍTICAS A LA RELIGIÓN
Muchos autores atacan la irracionalidad de los dogmas religiosos, la supuesta ignorancia que favorecen, la sumisión ante las injusticias que pregonan, la hipocresía de los sacerdotes, el negocio en que muchos han convertido su misión, la sujeción a autoridades arbitrarias, el engaño de los rituales y especialmente las guerras sangrientas que han desencadenado.
Una postura frecuente es el “Deísmo”, que implica la creencia en un dios a través de un culto íntimo, sin rituales ni intermediarios.
CONCEPCIÓN POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA
El siglo XVIII hace de la libertad una ideología. Toma como ejemplo el régimen parlamentario de Inglaterra y su respeto a los derechos de los ciudadanos. Proponen el “despotismo ilustrado”, una monarquía gobernada por la Razón y los filósofos, y un Derecho natural, un orden social justo y armónico en el que hay que apoyarse para redactar las leyes
La prosperidad del Estado no se basa en la cantidad de metales preciosos que posea (tesis mercantilista) sino en el trabajo de sus habitantes, el relativo a la naturaleza (agricultura, ganadería, pesca, minería) y no tanto al comercio. Que el Estado no intervenga. La postura es “dejad hacer, dejad pasar; el mundo camina solo”. Esta es una libertad que resulta de fundamental importancia para la burguesía enriquecida del siglo XVIII.
VIDA SOCIAL
Se centraba en París. La nobleza de la corte se ve reemplazada por la burguesía ascendente, productiva. Los centros de reunión son salones, cafés y clubes. Los salones, generalmente recepciones en casa de alguna dama distinguida, son sitios donde reina la conversación brillante, el juego de ingenio, la galantería, el refinamiento.
LA LITERATURA DEL SIGLO VXIII
En POESÍA hay influencia de algunos prerrománticos ingleses, con un culto de la pasión acompañado del deseo de unión con la naturaleza, algo de poesía didáctica (con intención de enseñanza), y satírica (de crítica humorística). Suele ser artificial y fría, con temas morales, filosóficos y aun científicos. En PROSA se desarrollan las ideas (en ensayos y discursos), la prosa científica (en la Enciclopedia) y polémica (en el periodismo). De los novelas destacamos la filosófica (como “Cándido”), la epistolar (en base a cartas ficticias) y confesional (armada en base a supuestos diarios íntimos). En TEATRO es importante la tragedia y también hay un gran progreso de las comedias que buscan la expresión de
ideas más o menos osadas, a veces prohibidas por la autoridad.
En Historia del Arte, esta etapa se conoce como
Neoclasicismo.
El arte y el artista se identifican con la razón frente a la historia y a la realidad natural y social. El Neoclasicismo (no tan opulento como el Barroco), pretende, desde una mayor sencillez, expresar valores universales y eternos. Está ligado, además, al mundo antiguo grecolatino con lo cual se conforma un nuevo gusto estético. Lo “bello” pasa por revisitar lo antiguo, lo clásico, lo de “buen gusto”, siendo el criterio de valoración lo que fuese “agradable” al público. Se asumen la Antigüedad clásica y el Renacimiento (S XVI) como modelos de equilibrio, de medida y claridad, oponiéndose en alguna medida al Barroco. El arte de la Ilustración, hace hincapié en el orden, el equilibrio y la serenidad. Al lujo y exhuberancia barrocas, se contraponen la austeridad y la severa sobriedad de una estética artística afin a la verdad y la naturaleza sobre todo lo demás. Fue llamada, por tanto, la Estética de la Razón.
Las excavaciones de Pompeya y Herculano, reavivaron la posibilidad de precisar el concepto de lo clásico y de conocer los monumentos y obras de arte de la Antigüedad.
Las recientemente creadas academias de artes establecían las normas artísticas que recomendaban imitar a los antiguos. Se intentó sujetar la creación artística a ciertas reglas para producir obras “modelo”, cuya aspiración era alcanzar un valor de universalidad.
VOLTAIRE (1694- 1778) cultivó todos los géneros literarios. Inventó el cuento filosófico y en su obra hay poesías de temas variados, poemas épicos y dramáticos, ensayos, obras históricas y filosóficas, panfletos y una vasta correspondencia de la que se conservan unas diez mil cartas. Sus tragedias y poemas no perduraron en el tiempo, quizá por ser demasiado apegados a un concepto rígido del arte o porque la suya era una literatura comprometida, al servicio de una idea.
FUENTES UTILIZADAS:
Blogs de Literatura de las profesoras: Mariela Rodríguez (Literatura en obra); Montes y Víquez (Información general para 3° B.D)

Historia del Arte. Bachillerato. Ed. edebé






"Cándido " (Voltaire). Capítulo I (Sextos años Tronco común.)


CÁNDIDO Capítulo I: De cómo Cándido fue criado en un hermoso castillo y de cómo fue arrojado de allí
Vivía en Westfalia, en el castillo del señor barón de Thunder-ten-tronckh, un mancebo a quien la naturaleza había dotado de la índole más apacible. Su fisonomía anunciaba su alma; tenía juicio bastante recto y espíritu muy simple; por eso, creo, lo llamaban Cándido1. Los antiguos criados de la casa sospechaban que era hijo de la hermana del señor barón y de un bondadoso y honrado hidalgo de la vecindad, con quien jamás consintió en casarse la doncella porque él no podía probar arriba de setenta y un cuarteles2, debido a que la injuria de los tiempos había acabado con el resto de su árbol genealógico.
Era el señor barón uno de los caballeros más poderosos de Westfalia, pues su castillo tenía puerta y ventanas; en la sala principal hasta había una colgadura. Los perros del corral componían una jauría cuando era menester; sus palafreneros eran sus picadores, y el vicario de la aldea, su primer capellán; todos lo trataban de "monseñor", todos se echaban a reír cuando decía algún chiste.
La señora baronesa, que pesaba unas trescientas cincuenta libras, se había granjeado por ello gran consideración, y recibía las visitas con tal dignidad que la hacía aún más respetable. Su hija Cunegunda, doncella de diecisiete años, era rubicunda, fresca, rolliza, apetitosa. El hijo del barón era en todo digno de su padre. El preceptor Pangloss era el oráculo de la casa, y el pequeño Cándido escuchaba sus lecciones con la docilidad propia de su edad y su carácter.
Pangloss enseñaba metafísico-teólogo-cosmólogo-nigología. Probaba admirablemente que no hay efecto sin causa, y que, en el mejor de los mundos posibles, el castillo de monseñor el barón era el más hermoso de los castillos, y que la señora baronesa era la mejor de las baronesas posibles.
Demostrado está, decía Pangloss, que no pueden ser las cosas de otro modo, porque habiéndose hecho todo con un fin, éste no puede menos de ser el mejor de los fines. Nótese que las narices se hicieron para llevar anteojos; por eso nos ponemos anteojos; las piernas notoriamente para las calzas, y usamos calzas; las piedras para ser talladas y hacer castillos; por eso su señoría tiene un hermoso castillo: el barón principal de la provincia ha de estar mejor aposentado que ninguno; y como los marranos nacieron para que se los coman, todo el año comemos tocino: en consecuencia, los que afirmaron que todo está bien, han dicho una tontería; debieron decir que nada puede estar mejor.
Cándido escuchaba atentamente y creía inocentemente, porque la señorita Cunegunda le parecía muy hermosa, aunque nunca se había atrevido a decírselo. Deducía que después de la felicidad de haber nacido barón de Thunder-ten-tronckh, el segundo grado de felicidad era ser la señorita Cunegunda; el tercero, verla cada día; y el cuarto, oír al maestro Pangloss, el filósofo más ilustre de la provincia, y, por consiguiente, de todo el orbe.
Cunegunda, paseándose un día por los alrededores del castillo, vio entre las matas, en un tallar que llamaban el parque, al doctor Pangloss que daba una lección de física experimental a la doncella de su madre, morenita muy graciosa y muy dócil. Como la señorita Cunegunda tenía gran disposición para las ciencias, observó sin pestañear las reiteradas experiencias de que era testigo; vio con claridad la razón suficiente del doctor, sus efectos y sus causas, y regresó agitada, pensativa, deseosa de aprender, figurándose que bien podría ser ella la razón suficiente de Cándido, quien podría también ser la suya.
Encontró a Cándido de vuelta al castillo, y enrojeció; Cándido también enrojeció. Lo saludó Cunegunda con voz trémula, y contestó Cándido sin saber lo que decía. Al día siguiente, después de comer, al levantarse de la mesa, se encontraron detrás de un biombo; Cunegunda dejó caer su pañuelo, Cándido lo recogió; ella le tomó inocentemente la mano y el joven besó inocentemente la mano de la señorita con singular vivacidad, sensibilidad y gracia; sus bocas se encontraron, sus ojos se inflamaron, sus rodillas temblaron, sus manos se extraviaron. En esto estaban cuando acertó a pasar junto al biombo el señor barón de Thunder-ten-tronckh, y reparando en tal causa y tal efecto, echó a Cándido del castillo a patadas en el trasero. Cunegunda se desvaneció; cuando volvió en sí, la señora baronesa le dio de bofetadas; y todo fue consternación en el más hermoso y agradable de los castillos posibles.

jueves, 2 de marzo de 2017

bienvenida 2017






¡¡¡¡¡BIENVENIDOS ALUMNOS 2017!!!!

A creer, crear y construir.
Buen año para todos. Un abrazo: 


LA DE LITERATURA

Un cuento a partir de "Rodríguez" (Francisco Espínola)


Los alumnos de Tercer año (IAG) tuvieron que producir un cuento basado en la consigna: MI ENCUENTRO CON EL DIABLO.

Mi encuentro con el Diablo
Ese día había un oscuro atardecer estaba sola caminando por la orilla del mar, de pronto levanto la mirada y veo un extraño sujeto frente a mi; vestido de rojo y con unos llamativos bigotes un poco ridículos me atrevería a decir. No sé porque pero no causo terror en mi sino gracia.
Aquel hombre de bigotes graciosos seguía serio sin decir una sola palabra, cuando quise esquivarlo se plantó frente a mí y dijo-Buenas ¿Cómo anda mi amiga? Queriendo entrar en confianza cosa que no me gustó mucho, por lo tanto le contesté -Buenas tardes señor ¿Lo conozco? se rió por un momento y me dijo -Claro que sí, yo puedo conceder todos tus deseos, otra vez equivocándose, se creía que tenía 10 años y seguía creyendo en las hadas me reí y como si me hubiera leído la mente me dijo- Se que no crees en los cuentos de hadas pero esto es magia de verdad. Aquel hombre ya me estaba cansando, por un momento creí que no regresaría mas a mi casa o encontrarían mi cuerpo sin vida en algún lugar.
Seguí de largo y el bigotudo me seguía por atrás -¿Te encantaría vivir en Francia no? Apenas terminó la frase quede helada, ¿Cómo podría saber eso? pero intente seguir avanzando - Y se que quieres una empresa cuando seas adulta administrada por ti y que tenga buenas ganancias muy tentativo todo pero yo no quería ningún tipo de relación con ese desconocido.
Al ver que seguía mi camino y no le prestaba atención comenzó a intentar llamar mi atención.
-Mira, mira ves esta agua la llenare de anguilas me reí incrédula, detuve mis pasos y comencé a observar.
Aquello era cierto ese hombre tenía poderes pero pensé, si solo es un mago entrenado y me está haciendo una bromas y seguí caminando. Desesperado salió del agua y corrió hacia mí.
-¿Qué acaso no lo viste? me preguntó y contesté -Claro, magia muy buen truco eh! es usted un muy buen mago. Su piel comenzó a tomar varios cambios primero azul, luego morado hasta que al fin rojo. Un poco culpable por hacerlo sentir así le dije-Disculpe es usted el demonio en persona, tiene unos trucos increíbles. Al terminar la frase me sonrió diabólicamente y al chicotear sus dedos estábamos en Francia mi país favorito yo no lo podía creer y para asombrarme aun mas allí estaba la empresa con la que tanto había soñado pero al instante volvimos a la rambla -¿Y qué me decís, te gusta todo esto no?, hasta que por fin lo admití -Y, si señor esos son mis mayores sueños y me dijo -Con solo firmar aquí todo eso es tuyo. Bastante asombrada quede ¿Con tan solo una firma tendría eso?, tomé la lapicera e iba a comenzar a escribir pero ¿Qué le había pasado a ese ser humano? una cola roja puntiaguda comenzó a moverse pero antes de que pudiera hacer algo me desmayé, cuando desperté había oscurecido y todo lo que había pasado parecía un sueño pero no era así. En el mar unos grandes ojos asechaban la espera de alguien más que cayera en su magia y le vendiera su alma.

Kuro Tenshi (Angel Negro)
Era como otro día cualquiera en el cielo todo muy bonito, pacífico, sin problemas y muchas otras cualidades.
Un día me vino la idea de bajar con los mortales para ver como era su vida, si era igual a la nuestra o mejor o peor. Cuando bajé ví que en algunos países también había armonía, en otros había guerras y otros eran neutrales.
Después de estar viendo muy desde arriba, decidí pisar tierra (cosa que no debí hacer), en el momento que toqué la tierra un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, yo sabia que algo no andaba bien pero igual seguí adelante.
Al rato de estar caminando por las calles de una ciudad llamada Osaka (Ciudad Japonesa) se me acercó un señor que venía con la cara tapada por una capucha y empezó a hablar algo que no entendía.
El señor en seguida vió que no entendia, carraspeó un poco y empezó a hablar otra vez pero esta vez si le entendí, lo que me dijo fue:
  • Buenas tardes señorita, ¿Usted está bien? La veo como desorientada.
A lo que le respondí – Sí, estoy bien, pero ¿quíen es usted?
-¿Yo? Yo solo soy un simple ciudadano que ofrece cosas a la gente.
Al decir eso su mirada era escalofríante, ahí supe que no era normal, así que le seguí el juego.
Él me dijo que me podía cumplir cualquier deseo. Me puse a pensar en sus palabras, en el caso de que sea verdad podría tener todo, pero en el caso de que no solo perdería mi tiempo. Hubo silencio entre los dos hasta que respondí – Adelante, quiero ser el ángel más poderoso de la historia.-
El señor empezó a reir de una forma espeluznante que hasta yo me asusté, cuando me quise dar cuenta mis alas salieron y se empezaron a tornar de un color negro carbón, al mismo tiempo que al señor se le volvían negros los ojos.
En ese momento supe quien era el señor y acababa de hacer un pacto con el mismísimo diablo. En cuanto todo volvió a la normalidad logré escuchar al diablo diciendo – Muchas gracias jovencita por hacer mi deseo posible.-
Me puse a llorar desconsoladamente por haber traicionado a mis amigos, pero supe que no iba a terminar así y grité – ¡¡¡ME VENGARÉ!!!-








¿Y si "El hombre pálido" (Francisco Espínola) fuese una película?


Propusimos a los alumnos de Tercer año de Ciclo básico, la realización de un adelanto de la supuesta película.
Debían, además, promocionarla.

 ¡SOLO EN CINES!
EL HOMBRE PÁLIDO”
Única función exclusiva el 24 de junio de 2016
Sala 1 a las 11:20 a.m. 

El Romanticismo hoy


Una de las unidades abordadas en el curso de Cuarto año es Romanticismo. Allí trabajamos "La rosa de pasión"  de Gustavo Adolfo Bécquer.
Una vez estudiadas las características del Movimiento y de haberlas reconocido en la leyenda, propusimos a nuestros alumnos la creación de una "historia romántica" elaborada en equipos de dos alumnos.
Compartimos "Los jueves" de Sasha Gordienko y Belén Inzaurralde (4° año A. Instituto Arnold Gesell. 2016)
Este cuento fue publicado en Curiosidad, revista surgida en el Taller de Periodismo creativo a cargo de Fernanda Muslera en la mencionada institución.

LOS JUEVES
El 27 de Setiembre de aquel año, era un día como cualquier otro. Mientras Amanda estaba terminando con los quehaceres de la casa, algo apurada, sintió el resonante golpeteo de la puerta. En ese instante su cuerpo se paralizó y casi sin poder moverse, fue a abrir. Era ella.
Su mirada penetrante se clavó en Amanda como un millón de flechas. Con su cara arrugada y de desprecio se dirigió a ella con un hola tan filoso como sus uñas encarnadas.
Breta era la madrastra más odiosa que alguien pudiera tener, tan demandante con las tareas de la casa, que ni la misma perfección le era suficiente.
Luego de que acomodó las compras en la cocina, reviso sigilosamente que todo estuviera hecho y en su lugar. Pero como era de esperarse, encontró que la alfombra del perro estaba sin lavar. Su enojo era tan notorio, que no tuvo tiempo de decirle nada al respecto, ya que inmediatamente Amanda salió corriendo con lágrimas en los ojos. Tal era el miedo que le tenía a su madrastra que con solo una mirada la podía hacer llorar.
Cuando salió de la casa, tomó por la calle principal rumbo a la plaza. Aquel lugar le daba mucha paz y tranquilidad. Si bien la plaza no era la más linda del pueblo, ya que estaba llena de construcciones viejas que no estaban en buen estado, para ella era un lugar único. Ya casi sin fuerzas, deseando llegar, el cuerpo de Amanda se chocó contra aquellos arrumbrados y fríos hierros de una bicicleta. Pero justo antes de que callera al suelo, dos corpulentos y esculpidos brazos la sostuvieron. Era Juan, el diariero del barrio.
Cruzaron miradas por un instante, que para ellos pareció durar una eternidad. Los ojos verdes de Juan dejaron completamente hipnotizada a la joven, y su sonrisa torcida la cautivó. Definitivamente era el chico más bonito que ella había visto hasta entonces.
Cuando logró incorporarse, se disculpó por lo torpe que había sido. Y él, tras responder, le preguntó su nombre. Tartamudeando apenas le pudo decir “Amanda”, y sin decir nada más, siguió caminando.
Fue entonces cuando recordó que como había estado llorando, su cara no era la mejor. El hecho de haberse encontrado con Juan, había alegrado su día. Fue tan grande la distracción que por un momento olvidó lo sucedido con su madrastra.
Cuando por fin llegó a destino, aquel destino que había marcado la vida de su madre, ya que un maldito conductor la había atropellado allí hace un par de años, se echó al suelo a llorar de nuevo. Y lloró por todo, por su madre, por la madrastra que le tocó, por lo que había pasado y por lo que le esperaba.
Amanda siempre se preguntó qué sería de su vida si aquel accidente no hubiera pasado. Seguro todo sería distinto.
Ella necesitaba muchísimo a su madre. Su padre pasaba viajando por trabajo, por lo que casi siempre estaba sola o con su despreciable madrastra, que tan mal la trataba.
De vez en cuando se ponía a pensar en esas cosas, aunque creía sin dudas que el futuro de cada uno ya estaba escrito, por lo tanto las muertes eran inevitables.
Luego de quedarse un rato reflexionando, decidió volver a su casa para evitar más problemas de los que ya tenía.
Al momento de entrar, Breta ni le dirigió la mirada. Para su sorpresa, no hizo comentarios de lo sucedido.
Al día siguiente, comenzando de nuevo con su rutina diaria, la joven intentó salir para tirar la basura, pero se encontró con que la puerta estaba trancada, y que la llave no estaba. Era evidente que ese era su castigo.
Se dirigió hacia la cocina y sobre la mesa vió una nota que decía lo siguiente: “Te quedarás encerrada por una semana debido a tu mal comportamiento. Espero que reflexiones sobre tus actos.”
El odio que sentía hacia esa mujer aumentaba cada vez más. Se encargaba de hacerle la vida imposible, y era momento de que la situación se invirtiera.
Lo que Breta más odiaba en el mundo, era que la desobedecieran. Entonces eso fue lo que Amanda hizo.
Dejó todo como estaba, tomó una mochila, guardó lo esencial y saltó por la ventana. No fue difícil realizar aquel salto, pero la caída le resultó un poco dolorosa. En ese momento se vió obligada a decidir su paradero. No sabía a qué lugar ir ya que su madrastra se podría enterar. Por lo que se dirigió hasta la plaza que tanto le gustaba para idear un plan.
Para su suerte, en el camino se encontró nuevamente con Juan, pero ésta vez sin su bicicleta. Cuando él la vio su rostro cambió por completo. Le sonrió y la saludo muy amablemente, y luego comenzaron a hablar. Todo había quedado muy confuso desde la última vez que se habían visto. Ambos tenían claro que algo pasaba entre ellos.
Amanda le contó que se había escapado de su casa y él enseguida le ofreció hospedaje, pero ella no aceptó. Apenas lo conocía y era entendible que lo dijera por cortesía. Luego le propuso encontrarse en la plaza que quedaba cerca al día siguiente, el Jueves, a las cinco de la tarde. Ya que los Jueves tenía día libre y no trabajaba. Aquella misma plaza que era tan especial y que tantos recuerdos le traía a Amanda. Evitando hacer comentarios al respecto, ella asintió levemente con la cabeza. Él siguió su camino, y ella el suyo.
Recordó sus prioridades: encontrar cuanto antes un lugar donde pasar la noche.
Luego de pensar por un largo rato, se acordó que cerca de la plaza vivía una vieja amiga de su infancia, en un departamento. Se había mudado hace poco, ya que estaba en Alemania y  tuvo que regresar por la situación posguerra que estaba viviendo el país. Era un buen lugar para reorganizarse.
Se dirigió hasta su departamento y su amiga la recibió sin ningún problema.
Al día siguiente se despertó algo alterada por la situación en sí que estaba viviendo. Escaparse y esconderse no era muy divertido. Pero por suerte tenía a alguien que la ayudaba.
A la tarde, fue a la plaza a encontrarse con Juan, como habían arreglado. Al principio todo era un tanto incómodo, eran dos desconocidos pero ambos sentían algo. Pasaron toda la tarde hablando, resultó ser que eran muy parecidos, tenían los mismos gustos en casi todo.
Pasaron las horas y oscureció. Se despidieron bajo la luna, que esa noche brillaba más de lo normal, y se fueron, deseando que sea Jueves de nuevo, para volver a verse.
Cuando Amanda volvió al departamento, se encontró con Breta. La situación era muy tensa. Amanda creía que había ido hasta allí para llevarla de nuevo a su casa, pero se equivocaba. Breta había ido hasta allí para comunicarle justamente que no volviera. Había tomado esa decisión por ella y por su padre, ya que el mismo estaba de viaje. Simplemente le dijo que ya que había sido tan valiente de escaparse, ahora tendría que hacerse cargo de sí misma. Y se marchó.
A Amanda no le molestó en absoluto la medida que tomó su madrastra, aunque iba a tener que ver cómo mantenerse.
Pasaban los días y Amanda seguía haciendo la rutina de limpieza, que ya tenía incorporada, en el pequeño departamento de su amiga, para por lo menos ayudarla en algo.
Cuando por fin llegó el Jueves, Amanda y Juan se volvieron a encontrar. Ya no se sentían incómodos, por el contrario, habían generado una confianza inexplicablemente hermosa. Podían hablar de sus problemas, de sus miedos, de lo que quisieran.
Y así pasaron las semanas. Cada Jueves se veían. Ya tenían claro que lo que sentían era amor. Y comenzaron una especie de noviazgo.
Siguieron así hasta cierto día en el que la amiga de Amanda, le informó que ya no podía quedarse en el departamento. No era porque no la quisiera hospedar, sino que no tenía los medios para mantener a ambas. Y la echó.
Amanda estaba devastada, ya no tenía el apoyo de nadie, excepto el de Juan. Llorando se llevó sus cosas y se fue corriendo hacia la plaza, con la lluvia cayendo sobre sus hombros.
Entre sus las lágrimas que hacían borrosa su vista, la frustración que sentía, y la lluvia, no fue capaz de ver que frente a ella venía a toda velocidad un auto, que se la llevó puesta, quitándole así la vida. Justo como había sucedido con su madre.

Todos los Jueves se ve a Juan esperando junto a su bicicleta en la plaza, a su amada Amanda, que nunca llegó.

sábado, 18 de febrero de 2017

4° AÑO. INSTITUTO ARNOLD GESELL. "LAZARILLO EN MONTEVIDEO"

Al terminar de analizar "Lazarillo de Tormes" (Anónimo) y, pensando en la vigencia del o los mensajes que podemos encontrar en la novela así como en la motivación de la creatividad de los alumnos,propusimos producir una historia cuyo hilo conductor fuera Lazarillo en Montevideo y en la actualidad.

Camila Gonzales/Una más.


Primera Sesión
-Psicóloga: Hola.
-Yo: Hola, ¿Todo bien?
-Psicóloga: Todo bien…¿Y vos?
-Yo: Bien por suerte…
-Psicóloga: ¡Pasa! ¡Sentate!
-Yo: Pa gracias, la verdad que me duelen las gambas de una manera.
-Psicóloga: Jaja, dale tranquila.
Y bueno entonces, no quiero ir muy directo al grano, pero para empezar esta terapia, sabiendo que según el tiempo que nos tome es el tiempo que dispone el siguiente en el día y contando con que tenemos poco tiempo y no quiero desperdiciarlo, va a ser mejor que me vayas haciendo un pequeño resumen de lo que es tu vida, tu familia, tu entorno y tus sentimientos. No quiero incomodarte al apurarte pero se entiende.
-Yo: Nescance boluda. Bueno voy a tratar de hacerlo corto, pero no prometo nada.
¿Arranco?
-Psicóloga: Si si, dale sin miedo.
-Yo: Pa empezar me llamo Camila Gonzales, un nombre bien común ¿Viste? .Pero lo que no es común es mi sobrenombre, me dicen Alce. Es algo particular ese apodo, por suerte me lo dicen todos, hasta mi viejo me lo decia, maginate. Mi vieja no, mi vieja me dice Adán, es tremenda religiosa. Un día intento explicarme el porqué del apodo, pero ni idea, algo así como que el pibe este se dejó llevar por la Eva y lo re engatuso al guacho, algo así como me pasa a mí con todo, con la diferencia que lo del pibe este debe de haber sido una trillonada de años parta y justo a mí me pasa lo mismo!
Ella es venida de Italia, otros altos creyentes, pero que le voy a hacer son familia. Bueno mi vieja se vino de joven para acá, pero eso no hizo que cambiara mucho, y mi viejo con los padres que tiene, ni te digo, mejor ser huérfano. Bue yo no puedo hablar porque tube padres pero pareciera que no, todo esto porque ellos nunca me buscaron. Al principio me hacían creer que por error de la cigüeña yo termine con ellos, pero a lo largo del tiempo me di cuenta que era más por la guita que les molestaba que por otra cosa, onda ellos siempre fueron pobres, pero no porque no trabajaran sino porque los trabajos de los dos corte que no ganaban nada y siempre pa fin de mes mi vieja juntaba las monedas que quedaban para la leche, eso sí que estaba jodido y la cosa se puso peor cuando llegue yo “por accidente”, ahí sí que ya era mitad de mes y arrancaba a contar monedas.


Hay que reconocer que nunca me falto nada, pero nada de nada, si claro como todo pibe no me pudieron dar todos los gustos que quise y a mediad de los años el trabajo les fue viniendo mejor y más o menos ahí se estabilizaron las cosas. Pero eso no quiere decir que a nivel de relación haya sido mejor, ¡ojala! El tema era que con todo lo que habían pasado mis viejos sin saber a quién echarle le culpa de mi vida, claramente sabiendo de que la única culpa la tenían ellos, prefirieron echarme la culpa a mí y quemarse conmigo. Ahora yo siempre le tuve una pregunta a mi vieja, ¿Dónde joraca estaba dios, Jesús, el espíritu santo y todos los santos a los que les reza cuando ella estuvo mal? Si hay algo que me quema es eso, que bronca Bo, a parte es… tatata no voy a seguir dándome manija que ya se la da sola.
Bueno como podes ver no tengo una muy buena relación con mis viejos, y eso hace que todo se me haga cuesta arriba desde gurisa, tipo quería jugar en la calle y por decir lo contrario no me dejaban, quería tal cosa, no me la permitían. Me acuerdo que un día de vacaciones (tenía trece años, y ni sabía lo que era vivir) discutí con mi madre como de costumbre, porque no me dejada de atomizar, todo el tiempo me pedía que le hiciera cosas, que para peor me fastidiaban hacerlas. Y después de haber sido la primera vez que discutíamos y no me venía con un sermón de antemano (algo que note raro porque ella, desde que comprendí lo que era un rezongo se encargó de lijarme los tímpanos después de cada macana que me nadaba o directamente porque tenía ganas de atomizar) logre darme cuenta de que no era tan malo que me privara hacer algunas cosas. Porque cuando crecí me di cuenta que en ese momento me estaba apurando a hacer cosas que me llevaban más tiempo o tener más independencia y por eso es que le agradezco.
Bueno mi infancia fue muy sencilla, nada fuera de lo normal y mi adolescencia complicada como la de cualquier pibe, donde pensas que el mundo está en contra de voz y tenes la idea de que todo el universo se pone en complot para tirarte pierdas todo el tiempo, remontándome a ese momento se podría decir que fue casi el fin del mundo hasta que el veintisiete de Julio de Dos mil nueve comprobé que podían haber cosas peores que tu madre no te dejara salir a bailar, cuando mi viejo no volvió.
-Psicóloga: Perdón que te interrumpa pero ya estamos pasadas de tiempo. Con respecto al tema voy a analizar bien todo lo que me dijiste, con los apuntes q estuve tomando y quiero que pienses para la sesión que viene ¿Qué cosas le vez de positivo a todo esto que te paso y que cosas le vez de negativo? Con esto que me contaste me puedo ir haciendo una idea.
-Yo: Pa, va a estar difícil, pero trato.
-Psicóloga: Bueno un gusto Camila.
-Yo: Un gusto…¿ Graciela?
-Psicóloga: Si Graciela. Hasta luego.
-Yo: Nos vemo.


Segunda Sesión


-Yo: Hola, ¿Todo tranqui?
-Psicóloga: Bien ¿Y tú?
-Yo: Bien por suerte, lindo día ¿No?
-Psicóloga: Si la verdad que esta precioso.
-Yo: Bueno ¿Cómo hacemos? Hoy vine re copada.
-Psicóloga: Si ya veo, si queres podemos retomar lo que vos estabas planteando la sesión pasada, con el tema de tu papá.
-Yo: ¡A si, dale! Tenes anotado, o más o menos ¿Te acordas por dónde quedamos?, porque yo ni idea.
-Psicóloga: Recuerdo que nombraste una fecha y que en base a esa fecha ibas a hablar sobre sucedido, mencionando que tu padre no volvió.
-Yo: Ahhh, ya me acorde, ¡Dale que voy! Bueno como ya dije antes, ese día mi padre no volvió y ni con todas las posibilidades que podían haber al menos que fuese Jesús o algo por el estilo, iba a volver porque había muerto. Algún hijo de p*, perdón la expresión, pero alguien sin vida se le dio por salir a la calle a tirotear pa hacerse el malo y justo una de esas balas perdidas le dio en la cabeza y lo noco. Algo tan estúpido que hasta hoy sigo pensando ¿Porque no me paso a mí?, pero doy fe, de que me caiga acá o en la China que la persona menos merecedora de la muerte no buscada hubiese sido mi padre.
Ves que ya me pongo como mi madre y empiezo a tirar bolazos. Bueno sigo. Después de ese día me di cuenta de que cualquier bobada que se me pasara por la cabeza no podía ser peor que aquel día, ese veintisiete que me quedo grabado a fuego más o menos en el que un cualquiera se robó la vida de mi padre como la mitad de mi mundo. Por meses mi vieja me repitió ¨uno nunca sabe lo que tiene hasta q lo pierde¨ y que razón tenía. En su momento con la impotencia, angustia, furia y todas las situaciones negativas en las que puede estar una persona, no me di cuenta ni le di bola, yo lo único que quería en ese momento era tener a mi padre conmigo y no podía.
Y ya sé que hace una sesión te dije que ellos me odiaban, pero ya por el hecho de ser familia corte que misma sangre y todo eso ya como que los queres, pero onda con mi vieja no era tanta la relación, pero con mi viejo era tremenda, fuera de joda que sí.
Y yo creo que fue en ese momento donde la necesidad me hizo estar más pegada a mi vieja y a partir de ahí, como necesitábamos una de la otra para mantenernos en pie si o si nos estuvimos más unidas que nunca. Siempre partiendo como base que nuestra relación siempre fue cero.
Posta que es algo que todavía no puedo superar en su totalidad siempre va a quedar una lasca de algo ahí y me va a hacer acordar.
-Psicóloga: Si obviamente que lleva un proceso de aceptación y el hecho de acepar tu entorno también, aceptar que la vida sigue y que esto fue solo un bache, grande, muy grande pero bueno, vivir con esa pérdida es lo único que te queda.
-Yo: ¿Ya andamos en la hora no?
-Psicóloga: Si, seguimos la sesión que viene
-Yo: Bueno dale. Nos vemos.
-Psicóloga: Bueno nos vemos pronto.






Tercera Sesión
-Yo: Hola, ¿Todo traqnuilo?
-Psicóloga: Ahí llevándola, con calor.
-Yo: Si hace abundante calor
-Psicóloga: Si, la verdad que sí. Lo bueno es que hoy disponemos de un rato más para la sesión porque el muchacho que iba después de ti cancelo.
-Yo: Ah gozado entonces.
-Psicóloga: Si. No sé si ya queres arrancar así terminamos con el resumen, no tan resumen.
-Yo: Bueno nada después el tiempo pasó y ya no me afectaba tanto y así la fuimos llevando, pero el problema fue que en el correr del tiempo, al retomar las clases me fui haciendo amistades con diferentes personas que capaz en un momento de bienestar no las hubiese elegido como tal. Pero en un momento así cualquier persona que me consolara servía. El tema fue que por dejarme llevar por la confianza y la plenitud en esas personas y al no haberme dado cuenta de que del otro lado no iba a venir lo mismo, ni parecido aposte mi máximo en ellas. Eso me sirvió para darme cuenta de que la confianza se gana con tiempo onda que estos pibes que yo consideraba como mis amigos solo pueden ser compañeros. Que quede claro que no fue una tanda de gente que cayo, no, fue a lo largo de los años y creo que por la necesidad de cubrir el afecto que me faltaba, pero después el daño emocional fue peor.
-Psicóloga: Bueno con esto puedo ver que tenes muchas cosas ya vistas por vos misma y que de un principio pensé que haría falta nombrártelas.
Creo que hay que dejar la sesión por acá por el día de hoy para que me des un tiempo de pensar acerca de estas cosas y bueno sacar conclusiones para ayudarte
-Yo: Yo lo único que necesito es que me escuchen.
Belén Inzaurralde 4to A
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La vida de Román del Cerro
Cristian Moreno
(“Lazarillo de Montevideo”)
Me dicen ‘’el pelado’’, pero mi nombre es Román. Vengo del Cerro, ciudad de Montevideo. Un ambiente muy frecuentado por el carnaval y el fútbol, mis dos pasiones. La historia de mi vida comienza cuando mis viejos, muy queridos por algunos y odiados por la mayoría, deciden tener un hijo para continuar su legado y solventar sus carencias. De manera que, mi padre Yonathan Santos y mi vieja, Clementina Domínguez, juntos decidieron que (apenas tuviese la edad suficiente para solventarme) estaría condenado a trabajar para mantener la familia a flote junto con mis otros hermanos que de a poco se fueron incorporando a la familia. Todo estaba muy planeado por mis padres; llegaríamos justo a todos los fines de mes y cuando no, bueno, tendríamos que recortar gastos (aunque a nadie le gustaba). Nuestro ranchito no era el mejor de la villa del Cerro, pero soportaba los vientos fuertes que se sienten estando en la altura. De vez en cuando se volaba alguna chapa pero allá iba el viejo a tapar el agujero con un cartón o lo que más encontrara a mano. Por allá en el año 2004, cuando yo tenía 7 añitos y mi hermano Brahian 6, mi vieja esperaba a su hija, nuestra hermanita. Ya llevaba 8 meses de embarazo y la queríamos ver, nuestros padres ya habían decidido el nombre; Yuliana. Aunque fue un mes antes de lo esperado, nuestra deseada hermana apareció. Un tanto extraño, dado que nosotros éramos de piel blanca y ella salió morena. No recuerdo mucho que sucedió después, pero hubo una pelea entre mis padres. Concluyó en una separación. Logré escuchar algo entre su alargada pelea y pues, mi madre volvía más tarde de lo debido del trabajo. Ella nos decía que ‘’se quedaba a hacer horas extra’’, porque decía que nosotros dábamos mucho trabajo de chicos y se precisaba un buen sustento. Bueno, se ve que no era tan así.
Después de la separación de mis viejos, mi madre no podría hacerse cargo de todos y yo me fui a vivir con mi padre para Casavalle. Allí vivía un amigo de su infancia y cómplice en muchas de sus fechorías. Mis hermanos, Yuliana y Brahian, se quedaron viviendo en el ranchito de siempre con mí vieja.
Con mi padre tuve que trabajar mucho. Necesitábamos tener la casa más o menos habitable, su amigo no era muy pulcro que digamos. En su casa teníamos que dormir juntos con mi padre en un colchón pulgoso que le sobraba. Bueno, era eso o dormir en la calle, de última no lo veíamos de tan mala forma aquél colchón deshecho.
De alguna manera había que sustentarse y mi padre fue a trabajar con el amigo. Nunca supe que hacían para ganarse el pan de todos los días, pero seguramente no era nada agradable; evidentemente a alguien no le gustó lo que hacían.
Era una noche estrellada sin nubes cuando ya nos habíamos ido a dormir y en medio de un pesado sueño me despierto. No había nadie. Ni Germán (el amigo de mi padre), ni mi viejo. Entonces me entré a preguntar dónde estarían… Y por qué no avisaron si se iban.
- ¿Papá? ¡PAPA!
Grité lo más que pude, nadie me respondía. Era un hecho; estaba totalmente solo.
Asustado me metí en la sábana cuarteada de aquél colchón de vuelta, sin poderme dormir y asustado. Pensé que podrían estar en el fondo de la casa. Pero, en ese instante, fue cuando de un estruendo se abrió la puerta y apareció Germán.
Tenía un tajo bastante manchado con sangre en la pierna. Y un vidrio clavado. Un pedazo de vidrio de una botella. Me acordé de los vidrios que tenía clavados en su pared el vecino de en frente, para que nadie entrase a su casa.
Se dispuso a sacarlo y con un pedazo de tela que en el desorden de aquella casa había tirado, se hizo un torniquete.
-¿Qué te pasó? ¿Dónde está papá?- Fue lo único que me salió en el momento
Se quedó mudó, se tiró en el colchón retorciéndose del dolor. Fue cuando la impotencia por saber que había pasado me ganó y me dirige hacia la puerta.
-¡NO!- Exclamó Germán intentando agravar su voz.
Entonces miré por la ventana, vi corriendo a mí padre en la vereda del otro lado de la calle, pero algo lo detuvo; no pudo continuar corriendo. Luego de un gran y ensordecedor ruido, cayó repentinamente. Era el vecino de al lado con un rifle de alto calibre. Le había dado en la pierna. Se me caían las lágrimas, no podía más, iba a salir, cuando Germán me detuvo. Me tiró para atrás y se metió en medio de la puerta para que no saliera. En eso cayeron los milicos. Vieron a mi padre malherido y llamaron a los médicos. Sin embargo, esa noche nos dieron la noticia de que allí feneció, no lo pudieron salvar.
Después de aquella noche, no tenía a donde ir y me quedé allí viviendo con Germán.
Al igual que mis padres, estudios no tenía, entonces tendría que dedicarme a algo más.
Germán, con el pasar de los años me fue instruyendo sobre todas sus tácticas y engaños para salirme con la mía cuando quiera.
A pesar de todo, íbamos a misa los domingos. Éramos muy creyentes; creíamos que a cualquier ingenuo que se paseara le podríamos timar en su cara. Tratábamos de robarle a los viejitos que nada tenían que perder. Bueno; así nos iba, recibimos algún que otro carterazo de las viejas y al final nos terminaron echando de la puerta de esa iglesia gracias a nuestra mediocridad. Pensamos que si hacíamos algo de ahora en adelante, lo tendríamos que pensar. Fue cuando se nos ocurrió una idea. A partir de ese momento, cada vez que quisiéramos obtener algo de dinero para nuestros gastos, nos iríamos a echar suertes a la Ciudad Vieja. Siempre hay un montón de viajeros extranjeros los cuales están esperando a ser recibidos por “buena mano”. Para eso estábamos nosotros. Nos quedaría un poco lejos, pero la ganancia sería distinta; era una buena idea. Nos fuimos adentrando en ese ámbito, de enfrentarnos cara a cara con extranjeros. Nuestro primer trabajo consistió en el viejo truco del anillo. Cuando vimos que se acercaba el ómnibus de turistas que pasea por todo Montevideo y específicamente se detendría para que éstos salieran a recorrer la Ciudad Vieja, aprovechamos. Tiramos un anillo en el suelo que aparentaba ser de oro. Pasaron los turistas cerca del mismo y Germán lo recogió.
-¿Es suyo señora?
-Mmm… no, pues no es mío, pero es muy bonito- Arremetió una señora de unos 40 años con acento gallego
-Parece que es de oro. ¿Quiere comprarlo? Ando precisando dinero
-¿Cómo dice?- Extrañada exclamó la señora
-Se lo dejo a $500, ¿qué me dice?
En eso me acerco yo y digo:
-Pues yo le ofrezco $700 por su anillo, señor, ando precisando un regalo para mi novia
Entonces es cuando hizo el efecto nuestra jugada.
-En ese caso yo le ofreceré $1000 por su anillo.- Dijo ya muy segura de sí misma la señora.
Y así es como marchó nuestra primera estafa. Vendimos un anillo de plástico a mil pesos.
Pero como todo da vueltas en la vida, así terminó Germán. Lo mandaron en cana 10 años por repetitivas estafas en el mismo lugar, hicimos mal en eso. Ya la gente se estaba dando cuenta de lo que hacíamos. A mí por suerte no me pasó nada, lo agarraron a él solo por ser el que careteaba.
Me tenía que dedicar a otra cosa, ya no podría volver a hacer la misma estafa en el mismo lugar, sería muy estúpido de mi parte. Entonces, en la época de necesidad fue cuando un tipo que observaba toda nuestra jugada de los anillos me lo encontré caminando. Estaba sentado en un escalón, en la puerta de un edificio de allí. Ya lo había visto un par de veces observando cómo trabajábamos, pero nunca ayudaba a los transeúntes, entonces me fíe de él.
-Che, ¿qué le pasó a tu amigo? ¿Terminó en cana?
-Sí loco, me quiero morir, me estoy quedando sin un mango.- Dije
Charlamos un rato. Él estaba en la misma, todavía era rengo, no podía salir a arriesgarse a que le pegaran, no podía huír. Pero sí tenía una mente brillante para esto.
Propuso una nueva manera para conseguir la guita que necesitábamos los dos.
Fue cuando nos pusimos en obra.
El rengo hacía de sereno cuando por las noches cerraban los comercios. En especial, lo mandaban cuidar un comercio, un kiosco. El dueño le daba cada tanto un poco de comida que sobraba y un par de mantas para que allí se quedase cuidando en las frías noches. Tenía todo visto, todos los movimientos de ese local. Pero no podía robar ese lugar porque de una u otra manera lo reconocerían y terminaría preso, dado que no tenía donde ir. Entonces precisaba un cómplice y por supuesto, para eso estaba yo.
Encaré la situación y ya adentro del local y con las instrucciones de mi socio, agarré el dinero y me fui lo más rápido que pude. Por supuesto, el loco este me iba a cobrar una comisión por haberme dicho todo lo que necesitaba. La alarma sonaba. Le entregué la mitad del dinero al rengo y me fui lo corriendo de allí. Sin embargo, algo no sentaba bien.
Cuando llegué a la esquina allí me esperaba una persona. De lo rápido que iba casi ni noté cuando un palo de madera impactó sobre mi frente y me hizo caer de golpe. Esa noche recordé a mi padre. Estaba pasando por la misma situación.
Ahora el hombre que me había golpeado llamaba al rengo. Me había sacado una parte de la plata, la otra me la había dejado para que quede en evidencia ante las autoridades de que había cometido tal delito.
-¡Papá! Tengo la plata de este boludo, nos vamos
Claro. Estaba todo planeado, sabían de la existencia de esa plata en el kiosco padre e hijo, solo que no querían dar la cara ante las cámaras que vigilaban el local. Quedé yo grabado y allí estaba la prueba. La alarma seguía sonando y en un santiamén, cuando ya se había ido el rengo con su hijo, apareció la policía a revisar el local. Yo con el afán de irme, traté de levantarme e irme trotando, pero no pude. Me agarraron.
Me metieron adentro de la patrulla y allí me interrogaron. No pude defenderme mucho dado mi estado de ceguera por el golpe. En fin, me terminaron mandando preso, tal como a Germán.

Aquí en la cárcel ahora reflexiono; desde ese momento de la vida aprendí que las apariencias engañan y que no hay que fiarse de nada ni nadie. Tampoco hay que tomar represalias de manera indebida pues, todo en la vida vuelve. Un viejo dicho dice: “Nunca te vengues, solo siéntate y espera; aquellos que te hieren, suelen destruirse ellos… mismos.”
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Lazarillo actual” (primer cuento)
Con este cuento quise adaptar todas las características de "Lazarillo de Tormes", y en casos, hasta llevarlas hacia el otro extremo con cosas que se dan mucho actualmente y antes no sucedían tanto.


¿Quién construye el futuro?


Mi nombre es Guzmán Antúnez Vega, nací en Montevideo un 16 de julio del 2000. Soy el tercero de cinco hermanos. Cinco hijos tuvo mi madre, mi padre no, sólo mi hermano Daniel y yo éramos hijos de ambos. Mi madre se llamaba Marianela Vega, conocida en todo el barrio y envidiada por su carisma, mi padre fue José Antúnez. Lo único que recuerdo es su nombre, ya que cuando murió, yo apenas tenía cuatro años, y mi madre nunca quiso hablarnos de él.

Nuestra casa era de las mejores de la zona, no de las más grandes, pero sí teníamos muchas cosas. Todos dormíamos en colchones, teníamos baño, no faltaba ropa y hasta había un televisor que mamá había encontrado en la calle. Se lo llevó pensando venderlo, aunque no creyó que funcionará, mas cuando lo enchufó estaba puesto el canal 12.
Recuerdo cuando con mamá y todos mis hermanitos tocabamos timbre en las casas para pedirlas ropa o algo de comer a las personas. O cuando iba con mis hermanos grandes a pedir moneditas.
Pero eso tampoco nos duró mucho. Apenas cumplía seis años, estabamos todos durmiendo, y en eso comenzaron a escucharse gritos, yo estaba sentado en la cama tapado hasta la cabeza. Mi hermano más grande se fue a acercar a la puerta para ver qué estaba pasando, pero no le dio el tiempo para acercarse porque unos hombres tiraron la puerta de un golpe y entraron desesperadamente buscando a algún adulto. Eran policías. Y se llevaron a mamá.

Ella sólo alcanzó a decir "¡No!", "¡Mis hijos!", "¡Devuelvanme a mis hijos!", entre otros gritos, pero al final se escuchó su voz, más serena esta vez: "Los amo".
Esa fue la última vez que vi a mamá. Enseguida llegaron más policías, ahora por nosotros. Nos metieron a todos en un camión, habían más niños, vecinos, se estaban llevando a todo el mundo.
Nunca supe por qué fue, tal vez por algunas cosas robadas pero seguro no tenían pruebas de nada.
Resulta que a los niños nos llevaron a un orfanato, tampoco estuve mucho tiempo allí. Al primero que se llevaron fue a mi hermano más chico, Mauricio. El día siguiente fui yo. Me adoptó una pareja, un hombre y una mujer, ella es secretaría y él abogado. Para referirme a ellos no les quería llamar "papá" y "mamá", sino que les decía "señor" y "señora".
La casa era inmensa de grande y habían todo tipo de artefactos lujosos, un plasma 3D, jacuzzi, el auto brillaba como si nunca hubiera sido usado...
Tenía un cuarto para mí sólo, el placard lleno de ropa, y hasta un baño privado.
El primer día que estuve allí fue un domingo, me hablaron todo el día pero yo apenas respondía unas preguntas, o asentía o negaba con la cabeza.
Aquella noche no pude pegar un ojo, me quedé dando vueltas por el cuarto, luego iba a la sala, volvía al cuarto...
Hasta que escuché ruido, eran las 7am, entonces me levanté. Ambos estaban vestidos para el trabajo, apurados. El señor me dijo que hoy no empezaría la escuela, pero que hoy mismo ya iría a comprar todas las cosas. Y ella alcanzó a decirme "ya está en camino la niñera", justo antes de cerrar la puerta de un golpe y que ambos desaparecieran.
No tuve tiempo a procesar nada, fue todo muy rápido. Aproximadamente quince minutos después llegó la niñera. Yo esperaba que tocara la puerta, pero ya tenía llave.
Entró y se presentó:
- ¡Hola! Así que vos sos el famoso Guzmán, yo me llamo Vicky.
Dijo dos o tres bobadas más y se puso a mirar la tele en el sillón.
- Me imagino que ya estás grande para jugar, ¿no querés mirar la tele? Vamos a prenderla.
Puso el canal que ella quiso y no me habló más. Me fui al cuarto.
Se ve que le dio hambre, porque me llamó diciendo que tenía el desayuno preparado en la mesa. Aquello parecía comida como para veinte personas. Yo apenas comí dos tostadas y bebí un vaso de jugo. Pero ella quería probar todo, decía frases como “qué hambre que tengo”, “¿no querés?”, “mirá que está rico”, “el desayuno es la comida más importante del día”, y otras como esas.
Sinceramente me estaba tentando, porque abría un paquete diciendo “¿qué será esto?, a ver... lo voy a probar”, y sin embargo se terminaba todo lo que tocaba. Para el almuerzo la acompañé, sino se iba a comer todo ella sola (así fue que al cabo de dos semanas había aumentado ocho kilos). Al terminar de almorzar, ese día, me llevó al shopping a comprar los útiles escolares: la mochila, la cartuchera y algunos lápices.
Recién a las ocho de la noche llegaron mis “padres” a casa.
La señora - ¿compraron las cosas?
Yo asentí con la cabeza.
El señor - ¿Y no sobró plata?
Niñera – no señor.
Ellos le pagaron y se fue.
Cenamos juntos y me dijeron que estuviera listo para mañana, que iría a un colegio muy bueno y que me despertarían a las seis de la mañana para desayunar.
Y así fue, yo estaba nervioso, seguramente no conocería a nadie que fuera a ese colegio. Extrañamente esa noche pude dormir bien. Llegamos al colegio 6:50. Era inmenso, estaba todo pintado de blanco, delante habían unos juegos, hamacas y sube y bajas. Estaba repleto de niños corriendo y gritando. Mis “padres” me llevaron hasta adentro, pasamos por la oficina de la directora y ella me llevó hasta mi clase, parecía simpática. La maestra me presentó frente a todos mis compañeros y me sentó adelante. No entendía nada de lo que explicaba. Yo nunca había ido a la escuela, ni siquiera sabía quién era Artigas como para que me dijera qué batallas había ganado y cuáles perdido, tampoco sabía lo que era la “clorofila”, así que menos iba a saber lo que era la fotosíntesis. Y de matemática ni hablar, antes de que preguntara las tablas, yo debía aprender a sumar. Me dijo ante todo que si me sentía un poco perdido alzara la mano y preguntara lo que sea.
En el recreo los varones jugaban al fútbol y las nenas saltaban la cuerda. Yo me quedé al lado de la pared comiendo la merienda que me habían mandado, total, no me gustaba mucho el fútbol, y ningún niño se acercó a hablarme.
Me pasó a buscar la niñera, esta vez estuvo más con el celular que mirando la tele. Y otra vez mis “padres” llegaron a las ocho. Así era siempre, la misma rutina de verlos un rato antes de dormir, ya cansados.
Un día, estando sólo Vicky y yo en casa, mientras miraba la tele en mi cuarto, escuché un ruido que parecía venir del cuarto de mis padres. Me acerqué a la puerta (que estaba arrimada), sin hacer ruido y miré por allí. Era Vicky que se estaba guardando un billete en el bolsillo y después empezó a revisar el cajón de mi mamá. Salí rápido y me metí en la cama.
Esperé a que llegaran las ocho para que Vicky se fuera y poder contar lo que vi.
Yo – hoy vi a Vicky revisando sus cosas, y se llevó un billete.
Papá - ¿cómo se va a robar un billete? No, imposible.
Mamá – no sería capaz, tal vez es sólo un malentendido, mañana lo hablamos con ella.
Al día siguiente Vicky llegó tarde a buscarme al colegio, y la notaba más rara que lo normal. Iba con la cabeza en alto, con la mirada fija. Callada, seria.
Hasta que cuando entramos a la casa comprendí qué era lo que estaa pasando.
Vicky – mirá nene, a ver si nos entendemos y si dejás de ser tan buchón, yo no estaba robando nada, así que dejate de mentir porque al que le va a ir mal es a vos. Ahora por mentiroso te vas a quedar toda la semana sin comer, y pobre de vos que l digas algo a tus padres.
Yo – pero tengo hambre y yo no mentí
Niñera – ¡Ah!, ¿no mentiste?, ¿qué viste vos?
Yo – vi que agarraste un billete
Niñera - ¡vos no viste nada! - y tenía tanta rabia que me dejó los cinco dedos marcados en la mejilla izquierda.
Lo bueno fue que al día siguiente ella ya no volvió.
Así aprendí que aunque pueda doler, decir la verdad siempre es lo mejor.
Mientras conseguían una nueva niñera, hicieron venir, contra su voluntad, a la madre de mi madrastra, a quien yo ni conocía y que no le gustaban los niños. Se llamaba Elena y se pasaba todo el día hablando y criticando todo, que el gobierno no servía para nada, que solamente les importaba hacer plata para ellos y que la plata que le sacaban a los trabajadores y gente de bien se la terminaban dando a esos pichis y delincuentes que no querían trabajar. Para Elena todo lo actual estaba mal, las cosas buenas eran las de antes. Entonces me mandaba a jugar al jardín después de hacer los deberes en lugar de mirar la tele porque decía que la tele volvía estúpidos a los niños. Al principio no sabía qué hacer en el jardín y me sentaba en el pasto sin hacer nada. Pero después de un rato empecé a observar a unas hormigas que pasaban en filita cargando hojas, me sorprendió que fueran tan fuertes y me acordé de las características de los insectos que la maestra en la escuela había comentado. Desde ese día me empecé a interesar en cosas de la ciencia y me gustaba más ir al jardín que mirar tele, también me empezó a ir mejor en las tareas de la escuela.
Pero no todo era bueno, ya que algunos compañeros de la escuela que antes solamente me hablaban para decirme “gordito marica” porque no sabía jugar al fútbol, ahora que se habían dado cuenta que me iba muy bien en ciencias, vinieron a pedirme que les hiciera sus tareas. La primera vez que les hice las tareas pensé que capaz que nos podíamos hacer amigos, pero después de muchas tareas me di cuenta que yo no les interesaba, me seguían hablando mal y me amenazaban con pegarme si le decía a la maestra o a mis padres. Otro compañero llamado Bruno, al que también molestaban porque le decían que era burro, se acercó un día y me dijo: la próxima tarea que les hagas haceles todo mal, que se saquen mala nota esos tarados.
Yo le respondí que no me animaba porque me iban a pegar.
- Dejá que yo me encargo de esos si te molestan – me dijo.
Bruno era grandote y se sabía defender así que le hice caso, y resultó. Desde ese entonces no me volvieron a molestar y nos hicimos muy buenos amigos. Porque un amigo verdadero no se aprovecha del otro ni amenaza, un amigo verdadero está ahí para ayudarnos cuando lo necesitamos.
 Finalmente terminé mis estudios y a pesar de mi fascinación por la ciencia, decidí un camino diferente. Me dediqué a estudiar derecho para ayudar a aquellos que más lo necesitan y trabajo de voluntario en comedores infantiles y organizaciones que se dedican a ayudar a niños pobres a salir adelante. A veces mi hija me acompaña y juega con los otros niños. Su niñez está llena de todo lo que a mi me faltó, nos tiene a su mamá y a mi siempre con ella, se la ve feliz y rodeada del cariño que día a día nos brindamos.



Lazarillo actual” (segundo cuento)

Con este cuento quise remarcar las cosas que actualmente siguen ocurriendo, y las que cambiaron, pero con un enfoque distinto que el de “Lazarillo de Tormes”. Con la diferencia de que el personaje principal, en vez de ser hombre, sea mujer.

Los recuerdos de Amanda

A pesar de que a cualquiera que conozca mi historia, mi infancia le parecerá un tanto desafortunada, creo profundamente que gracias a esos aprendizajes es que hoy soy quien soy. Amanda, empresaria, una mujer exitosa, con una vida cómoda, un buen trabajo y lo más importante, con mi propia familia que me llena de afecto y alegrías.
Las cosas por las que pasé están siempre conmigo, acompañándome para poder enseñar a mis hijos, a través del cariño, aquello que está bien y que está mal y las consecuencias de nuestros propios actos.
Si les contara a ellos de mi infancia tan distinta a la suya...

Pensar que solamente tenía cinco años cuando ya estaba en la calle pidiendo monedas para comer, no me quedaba otra opción porque mi padre había desaparecido luego de que mi madre tuviera a mi hermanito y al quedarse sin trabajo le ofrecieron un empleo en otro país para poder mantener a la familia. Los primeros meses recibimos dinero y todo iba bien, pero un día el sobre con el dinero dejó de llegar de pronto y no tuvimos más noticias. Mamá siempre se preocupó por mi hermano y por mi, pero faltaba el dinero para comer y vestirnos y un día me dijo que como no conseguía trabajo tendríamos que pedir para que no nos echaran de la casa. Así fue que empecé a tocar el timbre de las casas y pedía unas monedas para la leche y el pan o alguna cosa para comer.
Pero un día al volver del recorrido por el barrio mi madre ya no estaba, la habían llevado al hospital junto a mi hermanito y debía quedarse allí por un tiempo. Como no podría cuidarme llamó a una prima de ella que vivía en una ciudad lejana, y así fue que me mudé y todo cambió.
- Ahora vas a venir conmigo, vas a ver que la pasaremos muy bien – había dicho Teresa, la prima de mi madre. Vivía sola pero su casa era muy desordenada y no era lo que se dice cariñosa.
Llegué a su casa un viernes y como al día siguiente iban a venir algunos de sus amigos me pidió que la ayudara a ordenar, me indicaba tareas y yo cumplía con ellas.
- Qué bueno que estás acá Amanda, ahora no tendré que estar sola y encargarme de todo, ya bastante tengo con ir al trabajo y seguir las órdenes de esos judíos de mierda de la tienda que no hacen más que llenarse los bolsillos sin mover un dedo.
El asunto fue que a partir de ese día me tuve que ocupar de la limpieza y atender a sus amigos que venían a beber y escuchar música, yo limpiaba y servía lo mejor que podía para que Teresa estuviera contenta conmigo. Eso durante unas semanas.
Una noche, mientras estaban sus amigos y yo iba limpiando lo que ensuciaban, observé un polvo blanco sobre la mesa y pasé el trapo. Teresa me gritó algo pero no llegué a escucharla a tiempo y limpié el polvo. Se enojó tanto que me agarró del brazo y me llevó al armario de su dormitorio y me encerró allí. Así entendí que aunque lo intentes, nunca vas a poder complacer por completo a los demás.
Rato después escuché gente que corría, ruido de sirenas, gritos. Era la policía que había recibido una denuncia y se había llevado a Teresa y un par de amigos por vender drogas.
Ahí fue que me encontré con Sonia, la agente de policía con la que luego viví después que me encontró en el armario y me llevó con ella. Era hermana de la jueza de la ciudad y le había arreglado los papeles para la adopción sin necesidad de que mi madre los firmara ya que no consiguieron información de dónde vivía.
Sonia era muy exigente, me llevaba a la escuela todos los días pero no tenía mucha paciencia y cocinaba horrible. Todo tenía un lugar y un horario, no podía comer si no había terminado los deberes, no podía irme a la cama si no había limpiado por completo el plato de comida. Así una noche que no lograba terminar los deberes y le pedí ayuda, ella se enojó mucho. Me dijo cómo terminarlos pero me dejó sin cena porque no había sido capaz de hacerlo por mi misma. Desde ese día, le mentía con los deberes que no me salían, le decía que estaban listos y los dejaba sin terminar. Así como con la asquerosa comida, cuando me daban ganas de vomitar, que la tiraba en el baño cuando ella no me veía.
Eso hasta que me descubrió tirando la comida y habló con la maestra que le contó que no hacía los deberes. La paliza fue grande y entendí que mentir podía ser muy malo.
Finalmente Sonia se cansó de mi, yo no era la niña perfecta que ella esperaba. Habló con su hermana quien consiguió nuevos padres adoptivos. Carlos y Marta, una pareja que no podía tener hijos y ya habían adoptado a otra niña.
Carlos trabajaba de camionero y pasaba muy poco tiempo en la casa. Marta era muy buena pero también tenía un horario muy extenso en su trabajo y me pasaba la mayor parte del tiempo con la otra hija adoptada. El problema era que Carla, que así se llamaba, era fuerte y era la que mandaba, tenía que hacer lo que ella decía todo el tiempo, si no lo hacía me tiraba del pelo o me pegaba y tanto Marta como Carlos le creían siempre a ella porque se hacía la inocente, tiraba cosas al piso y después les decía que yo las había roto y que habían adoptado a una niña mala y mentirosa, que ella estaba desde antes y ya sabían que nunca les mentiría. Pasé un buen tiempo así, creyendo que los débiles tenían que hacer lo que decían los más fuertes como Carla.
En la escuela todos los días se comentaban noticias y un día una compañera contó que a una niñera la habían llevado presa porque los padres la filmaron y descubrieron que maltrataba a su bebé. La maestra comentó que eso pasaba porque ahora no era como antes que las madres se quedaban a cuidar a sus hijos, que la situación económica era difícil y que en la mayoría de los casos tenían que trabajar los dos padres. Por cómo lo decía parecía que la maestra no estaba de acuerdo que los niños pasaran todo el día con las niñeras o lejos de las familias.
Ahí fue cuando se me ocurrió la idea, en la casa no habían cámaras pero había una grabadora de sonido. Entonces cuando estaba sola con Carla empecé a grabar lo que ocurría y logré que Marta y Carlos escucharan la verdad. Claro que a Carla nadie la llevó presa pero las cosas mejoraron y pude entender por fin que la inteligencia puede más que la fuerza, así como la verdad más que la mentira.
Y esa, es solo parte de mi historia...
Allysa Martínez. 4° B